Sesenta años después de aquel sueño que buscaba que los jóvenes pudieran estudiar sin abandonar su ciudad, la Facultad de Ingeniería celebra una trayectoria marcada por la formación de profesionales, la producción científica y el compromiso con la comunidad.
Nacida del impulso de docentes, estudiantes y referentes de la comunidad, la Facultad de Ingeniería celebra 60 años de historia. Seis décadas de formación de profesionales, producción científica, innovación tecnológica y compromiso con el desarrollo de Mar del Plata y la región.
La historia comenzó a escribirse en 1965, cuando un grupo de docentes y estudiantes de la Escuela Industrial Nº 1 "Domingo Faustino Sarmiento" impulsó la creación de una facultad de ingeniería en la ciudad. La propuesta respondía a una necesidad concreta: brindar a los jóvenes marplatenses la posibilidad de cursar estudios de ingeniería sin tener que trasladarse a La Plata, Bahía Blanca o Buenos Aires.
Tras un intenso trabajo de gestión, la initiative se concretó y en 1966 comenzó formalmente la actividad académica de la Facultad de Ingeniería, entonces integrada a la Universidad Provincial de Mar del Plata. Sus primeras autoridades fueron el decano ingeniero Horacio Quaratti y el secretario académico ingeniero Carlos Duprat, quienes habían participado activamente en el proceso de creación.
Las carreras iniciales fueron Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Química. La primera cohorte estuvo integrada por estudiantes de edades y trayectorias muy diversas, muchos de ellos trabajadores que encontraban por primera vez la posibilidad de acceder a estudios universitarios en su propia ciudad. En aquel año se matricularon 109 estudiantes y, con recorridos académicos muy distintos, 34 de ellos se convertirían en los primeros ingenieros formados íntegramente en Mar del Plata.
Los comienzos estuvieron marcados por el esfuerzo y la construcción colectiva. Las actividades académicas se desarrollaron inicialmente en la Escuela Industrial y posteriormente en otros espacios de la ciudad, entre ellos la Escuela Nº 16 y el recordado edificio del Solarium, sobre la costa norte. La planta docente combinaba profesores locales con especialistas provenientes de Buenos Aires y La Plata que viajaban periódicamente para dictar clases.
Un paso decisivo llegó en 1971 con la adquisición del edificio de Juan B. Justo, sede que continúa albergando a la Facultad. La inauguración de ese espacio propio representó mucho más que un cambio edilicio: significó que la institution encontrara finalmente su casa y las condiciones necesarias para consolidar las tres funciones fundamentales de la universidad pública, la enseñanza, la investigación y la extensión.
A partir de entonces comenzó una etapa de crecimiento sostenido. Se incorporaron docentes con dedicación exclusiva, se fortalecieron los grupos de investigación y se ampliaron las capacidades académicas de la institución. En 1974 se creó la carrera de Ingeniería Electricista con Orientación Electrónica, antecedente directo de la actual Ingeniería Electrónica.
La historia de la Facultad también estuvo atravesada por los acontecimientos políticos y sociales del país. Durante la década de 1970 transitó el proceso de nacionalización de la universidad y sufrió, al igual que el conjunto de la sociedad argentina, las consecuencias del contexto social y político de la época. Con el retorno de la democracia comenzó una etapa de reconstrucción institucional basada en la participación, el cogobierno y la defensa de los valores democráticos.
Uno de los hitos más relevantes en el desarrollo científico de la Facultad fue la creación, en 1982, del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA). Su consideración permitió posicionar a la institución entre los principales centros de investigación del país y dio origen a carreras de posgrado que fortalecieron la formación de recursos humanos altamente especializados.
La normalización culminó en 1986 con la elección de las primeras autoridades surgidas del cogobierno universitario. A partir de entonces se impulsaron reformas académicas, nuevos planes de estudio, concursos docentes y proyectos de fortalecimiento institucional que acompañaron el crecimiento de la Facultad.
Durante las décadas siguientes continuó la expansión académica y edilicia. Nuevas aulas, laboratorios, equipamiento científico y programas de fortalecimiento institucional acompañaron el incremento de estudiantes, docentes e investigadores. También se profundizó la vinculación con el sector productivo.
A lo largo de estos 60 años, miles de ingenieras e ingenieros se formaron en sus aulas y desarrollaron su actividad profesional en empresas, organismos públicos, universidades y centros tecnológicos de Argentina y del exterior. Ya a mediados de la década de 1990 la Facultad había alcanzado el millar de graduados, consolidando una tradición académica que continuó fortaleciéndose con el paso de los años.
Hoy, a seis décadas de aquellos primeros pasos, la Facultad de Ingeniería continúa proyectándose hacia el futuro. Los desafíos vinculados a la transformación digital, la industria del conocimiento, la transición energética, la sustentabilidad y la innovación tecnológica encuentran a la institución preparada para seguir aportando formación, investigación y soluciones para la sociedad.
Celebrar 60 años es reconocer el trabajo de generaciones de estudiantes, docentes, graduados, nodocentes y autoridades que construyeron esta historia. Pero también es reafirmar el compromiso con el futuro y con la misión que inspiró a sus fundadores: generar conocimiento, formar profesionales de excelencia y contribuir al desarrollo de la comunidad.



